“Era un día muy soleado y el asfixiante calor recomendaba una buena siesta. Sin embargo un amigo de mis amigos que se llamado Quim y al que nunca he vuelto a ver, quiso dar una vuelta en moto conmigo ya que era de Barcelona y no conocía esta zona. Tras un breve recorrido por El Fitu y la Espasa, recalamos en el Arenal de Morís. Desde el fondo de la playa, Quim divisó una construcción diminuta y semiderruida en la falda de la montaña. Hacia allí se empeñó en ir pese a mi evidente sofoco. Tras una breve subida, encontramos una cuadra donde vivían 6 orondas vacas. Sentados a la sombra y contemplando la puesta de sol sobre el mar, soñamos con lo bonito que sería levantar en aquella cuadra un alojamiento rural. Recuerdo que cuando el dueño, Jesús el Catalín, me llevó a verla unos días después, tuvo que abrirse paso con un machete para limpiar el camino de acceso. Han pasado más de 20 años desde aquella excursión y el sueño ya es una realidad. La Cuadra se ha convertido en un hermoso y confortable alojamiento rural. Ojalá Quim, que ni se acordará de mí ni de aquel paseo, pueda visitarlo algún día.”